Esta de plena actualidad renta básica de inserción, que en nuestro país son los famosos 400 euros. Este subsidio me parece que tiene un papel social importante, sin embargo a cambio de nada, no.
La pasada semana he estado investigando sobre como se accede al paro y a esta prestación, donde existe, en otros países. Si no fijamos en Europa que tiene los países más sociales y protectores en este tema veremos que se exigen condiciones muy estrictas para acceder a esta prestación y también son más eficaces al gestionar el problema del desempleo.
Por lo pronto las agencias de colocación suelen ser verdaderas empresas dedicadas a la reinserción laboral muchas con una gestión privada y empresarial y no entes autonómicos burocráticos como son aquí.
La interrelación entre empresas y servicios de empleo debería ser total, y además deberían ser empresas expertas en el estimulo, formación y desarrollo de emprendedores, lo cual es difícil si son entes funcionariales. En ese sentido es interesante la propuesta de Monica Mullor para transformar los actuales servicios de empleo públicos en otros de gestión empresarial más eficaz. Un ejemplo claro de como las políticas activas de empleo junto con flexibilidad laboral, exigencia, (es decir derechos junto deberes), además de eficaces empresas de colocación, es el modelo Danes que consigue la tasa de paro más baja de la Unión Europea. Que los sucesivos gobiernos digan que su principal prioridad es el paro y no intenten estudiar y adaptar los modelos más exitosos de Europa a nuestra sociedad y que ni siquiera se abra un debate serio e informativo sobre ello es suicida.
Como destaca Abel Fernández en Sintetia.com tendremos que decidir si queremos una sociedad donde siga habiendo una casta privilegiada de funcionarios y laborales fijos con mucha seguridad en su puesto de trabajo y mínima movilidad, que perjudica el acceso al empleo de otros colectivos y nos aboca a una tasa de paro siempre alta con una dualidad en el mercado laboral impresionante, o queremos avanzar hacia una mayor democratización del trabajo, mas Flexiseguridad como lo llaman en Dinamarca, donde la movilidad es alta pero también la posibilidad de encontrar empleo.
Por otra parte nuestra educación nos condiciona de manera extraordinaria. La mayoría de los jóvenes de este país según encuestas quieren ser funcionario, sólo el 8 % quiere montar un negocio. Creo que esto es debido a que desde la familia no se estimula el espíritu emprendedor y menos aún la educación en los colegios dada en su mayoría por funcionarios y tampoco en la universidad española, mediocre (ninguna universidad española entre las 200 primeras del mundo), endogámica y funcionarial, que vive de espaldas a la empresa. Estos son aspectos que debemos modificar si queremos ser un país moderno y de futuro.
Nuestra tasa de paro es una emergencia nacional y hay que actuar para reducirla en todos los frentes y además usar la imaginación aprovechar las experiencias positivas de otros países. Nuestro mercado laboral no funciona bien, hay que asumirlo y reformar la prestación por desempleo y la renta básica de inserción para conseguir los siguientes objetivos, en los que pueden ayudar los trabajos para la comunidad y los minijobs (que se está planteando planteando implantar el Reino Unido y que funcionan en Alemania):
1. Reinserción laboral del parado de larga duración, habituandolo de nuevo al mundo laboral y aumentando sus contactos.
2. Mejorar la autoestima y sentimiento de utilidad del parado de larga duración.
3. Evitar el fraude y/o la acomodación en la prestación.
4. Mejorar su formación práctica y puesta al día laboral.
Respecto a la renta básica de inserción en algunos países como Alemania esta diferenciada según la situación familiar y personal del parado, no es lo mismo un joven sin hijos que un parado con su pareja trabajando, que otro donde ninguno de los cónyuges trabajan y encima tienen hijos que mantener. Y además de discriminar y dar más protección en función de la seguridad también el parado tiene obligaciones estrictas para recibirla relacionadas con la realización de cursos de formación, demostrar su búsqueda activa de empleo e incluso la realización de trabajos para la comunidad.
En España deberíamos aprender de este sistema que funciona bien. Creo que subvencionar sin pedir nada a cambio es nocivo. Para obtener esta ayuda además de la formación obligatoria y no poder rechazar ningún tipo de trabajo, debería de habilitarse la obligación de hacer una jornada de trabajo reducida, ya sea en trabajos comunitarios o mejor aún en trabajos en empresas que sirvan como prácticas formativas y también en programas con empresas seleccionadas de modo sea la empresa la que financie la subvención con minijobs; controlando la administración que no sustituyan trabajos a tiempo total y estableciendo con dichas empresas compromisos de contratación a futuro.
Estas medidas tendrían además el efecto de aumentar la autoestima del parado, mejorar su formación práctica, aumentar su experiencia, fomentar sus relaciones con el mundo laboral... En definitiva mucho mejor que estar en casa deprimiendose.
Ante una situación tan desesperada y dantesca se necesitan tomar medidas imaginativas, nuevas, distintas e inspiradas en lo que funcionan, asumiendo que el modelo seguido hasta ahora ni ha funcionado ni va a funcionar.