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El extraño caso de los carteles del Hospital Principe de Asturias
Me desayuno en twitter con este cartel que al parecer han puesto "trabajadores" del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares en los ascensores y tablones de dicho centro.
Y encima lo tuitean supuestos defensores de la sanidad pública.
Si eres usuario del hospital o paciente y no tienes idea de gestión sanitaria al leer el cartel te echarás las manos a la cabeza y empezarás a temblar.
Pero analicemos la situación y lleguemos a la verdad y no retuitemos como tontos este tipo de información antes de saberla.
Resulta que este Hospital como se puede ver en su web tiene 600 camas y atiende a menos de 250000 habitantes. Bien, cualquier gestor sanitario sabe que para esa población 400 camas son suficientes. Incluso suponiendo que tiene varias especialidades de referencia pongamos que necesita 50 más, 450. Le sobran unas 150. Si además tenemos en cuenta que todos los estudios de hospitalización en España dicen que alrededor del 20% de los ingresos son innecesarios y que la demanda asistencial es fluctuante a lo largo del año, mínima en verano y máxima en invierno en estos momentos es de prever que sobran muchas camas.
Respecto al despido de trabajadores usan la palabra despido, que no es posible en el personal estatutario de ese centro, para dar mayor dramatismo al hecho de que ha sido una no renovación de contratos eventuales de refuerzo, conocidos clásicamente como acumulaciones de tareas. Y la no renovación se ha producido por un hecho lógico: se ha abierto otro Hospital cerca el de Torrejon que ha quitado parte de la población al Príncipe de Asturias que ahora es atendida en Torrejon y ha bajado la presión asistencial. El gran pecado para los defensores de la "pública" es que ese maligno Hospital que le ha quitado población al Príncipe de Asturias es de gestión privada, es decir tienen cuernos y rabo. Es frecuente que hospitales públicos que pierden hasta la mitad de su población asignada no reduzcan sus plantillas en un solo efectivo. Lo consiguen al ser plazas blindadas y no quererse meter lo políticos en líos ajustando plantillas de hospitales públicos que eso siempre queda muy mal ante la población que no tiene ni idea, al igual que la prensa que lo que le interesa es vender titulares, aunque sea totalmente racional y necesario. Además los sindicatos te montarán una buena algarada independientemente de la necesidad real de las plazas siempre con el oportuno y vendible argumento de la pérdida de empleo público y el "desmantelamiento" (la palabra favorita de la crítica demagógica) de la sanidad pública.
En este caso, un Hospital altamente sindicalizado con un sindicato propio (sindicato independiente de trabajadores del Hospital Príncipe de Asturias) quería por todos los medios seguir manteniendo su plantilla independientemente de las circunstancias, faltaría más.
Lo demás que dice el panfleto es pura demagogia; una enfermera por planta, puede ser, pero por la noche.
Lo de mezclar paciente con infecciones de chiste. Soy especialista en Medicina Preventiva y las necesidades de aislamiento de un paciente frente a otros son muy pocas y están perfectamente protocolizadas y nadie se las va saltar. Lo que no dicen es que el principal riego de que un paciente se infecte en el hospital es por trasmisión directa de gérmenes por los profesionales (fallos en la asepsia delos equipos, en el lavado de manos de los profesionales y en que te hagan procedimientos invasivos como sondas y catéteres que se infectan con las propias bacterias del paciente sobre todo) y no a través de otros pacientes.
Además es perfectamente sabido por cualquiera que conozca los hospitales públicos que si los profesionales quieren llenan el hospital y crean una sensación de necesidad de más camas y personal para forzar las ampliaciones de plantillas y camas innecesarias pero que permiten a los servicios crecer y tener muchísima menos carga de trabajo.
De hecho hay un testimonio en la red de una mujer que estuvo ingresada en urgencias de ese centro con un proceso seguramente ambulatorizable, es decir susceptible de ser tratada en su casa, pero que estuvo ingresada para llenar el centro y maltratada por el personal para responderle ante sus quejas que se quejara a Esperanza Aguirre por los recortes, aunque ella veía que había bastante personal ocioso.*
Por lo tanto puedo hacer algunos juicios de valor porque estoy en mi blog y me permito decir que está actuación es simplemente penosa, bochornosa, malintencionada y falaz.
Y además es la forma más rápida y efectiva para ir cargándose la sanidad pública que debe ser ejemplar y ejemplarizante. Estás acciones sólo consiguen lo contrario de lo que pretenden, que los que saben de sanidad y los que no, pero tienen capacidad de decidir hacia que modelo sanitario vamos, cada vez tengán más claro que este modelo corporativista, quejica y que no es capaz de defender ni buscar la eficiencia sino sólo el derecho subjetivo, con los mínimos deberes y la máxima reivindicación no es lo que necesitan ni los enfermos, ni el País.
* http://www.diariodealcala.es/articulo/general/12607/ldquo-me-dejaron-tres-dias-lsquo-abandonada-rsquo-en-urgencias-rdquo
Pd: Si usted es un lego en Sanidad y cree que soy muy radical le recomiendo mi post:
Decálogo de Gestión Sanitaria para Ciudadanos
Criticar sin sentido
Ayer leí una crítica del SATSE a que la Junta de Andalucía gaste 900.000 euros en incentivar a los "directores " de las unidades de gestión clínica. El post se puede leer aquí :
http://www.anenf.com/2012/08/enfermeros-denuncian-el-pago-de-900000.html
Ni que decir tiene que los responsables de las unidades de gestión clínica en el Servicio Andaluz de Salud no son directivos al uso, sino más bien mandos intermedios similares a los jefes de servicio, con funciones ampliadas derivadas de coordinar varios servicios, o transversalmente varios profesionales de distintos servicios que se integran en la unidad de gestión clínica, para ser más eficientes y atender más integralmente y por tanto con mayor calidad una serie de patologías.
Resulta que esa cantidad no es nada desorbitada para los cientos de responsables de unidades de gestión clínica del SAS y además se saca de los ahorros que ha conseguido la propia unidad de gestión clínica mejorando su eficiencia. Hay que aclarar para los legos en gestión sanitaria que en las unidades de gestión clínica y en el SAS se controla la calidad mediante vías clínicas y guías de práctica clínica rigurosas, por lo que los ahorros no son por ofrecer una peor atención sino gracias a mejorar la eficiencia eliminando duplicidades, pruebas inútiles, medicamentos caros igual de eficaces que los más baratos. En definitiva se está incentivando por hacer las cosas mejor con un menor consumo de recursos manteniendo el sistema público, sin recurrir a gestión privada, lo cual me parece correcto. Eso no significa que no apruebe la gestión privada en sanidad, que también la apoyo si hace buena gestión; ya que la buena gestión no entiende de colores ni de ideologías y puede ser tanto pública como privada.
Lo que es incomprensible es que sindicatos que luego se rasgan las vestiduras y auguran un apocalipsis por la privatización de la gestión sanitaria (que, por cierto, no es privatizar la prestación ni el derecho a la misma que sigue garantizándolo la administración pública), cuando hay una iniciativa positiva para mejorar el funcionamiento de la gestión pública pongan miles de trabas, impedimentos y críticas para mantener es estatus de "café para todos", e igualitarismo altamente desmotivante que existe en la gestión pública tradicional. Huyen como la peste y critican cualquier medida de evaluación singular del esfuerzo, implicación y consecución de objetivos. Reniegan de la meritocracia para seguir en el perfecto colectivismo igualitario.
Precisamente estos sindicatos nacidos en la administración pública y a las que tantas prebendas deben, deberían defender con uñas y dientes las medidas que haga una administración pública tratando de mejorar y defender la gestión pública sin recurrir a privatizar la gestión. Si esto no ocurre así y demuestran tan poca inteligencia para defender los que van a ser sus propios intereses entiendo perfectamente la situación en la que nos encontramos.
No son capaces de entender que sus totems: blindaje funcionarial a toda costa independientemente de la productividad y la implicación, igualitarismo salarial con las mismas premisas, se van a volver en contra inexorablemente condenando la extinción futura a la función pública en sectores como la sanidad y la educación, donde el funcionariado es opcional por principio y no potestativo como ocurre en los sectores de administración pública de autoridad y control. Esa lección la aprendieron hace tiempo los países anglosajones y nórdicos donde su función pública es mucho más flexible y moderna.
Aquí como en este caso seguimos tirando piedras contra el propio tejado de la función pública criticando las iniciativas innovadoras, eficientes y que además puedan suponer una mejora de la prestación al ciudadano a menor precio para todos nosotros, los contribuyentes.
http://www.anenf.com/2012/08/enfermeros-denuncian-el-pago-de-900000.html
Ni que decir tiene que los responsables de las unidades de gestión clínica en el Servicio Andaluz de Salud no son directivos al uso, sino más bien mandos intermedios similares a los jefes de servicio, con funciones ampliadas derivadas de coordinar varios servicios, o transversalmente varios profesionales de distintos servicios que se integran en la unidad de gestión clínica, para ser más eficientes y atender más integralmente y por tanto con mayor calidad una serie de patologías.
Resulta que esa cantidad no es nada desorbitada para los cientos de responsables de unidades de gestión clínica del SAS y además se saca de los ahorros que ha conseguido la propia unidad de gestión clínica mejorando su eficiencia. Hay que aclarar para los legos en gestión sanitaria que en las unidades de gestión clínica y en el SAS se controla la calidad mediante vías clínicas y guías de práctica clínica rigurosas, por lo que los ahorros no son por ofrecer una peor atención sino gracias a mejorar la eficiencia eliminando duplicidades, pruebas inútiles, medicamentos caros igual de eficaces que los más baratos. En definitiva se está incentivando por hacer las cosas mejor con un menor consumo de recursos manteniendo el sistema público, sin recurrir a gestión privada, lo cual me parece correcto. Eso no significa que no apruebe la gestión privada en sanidad, que también la apoyo si hace buena gestión; ya que la buena gestión no entiende de colores ni de ideologías y puede ser tanto pública como privada.
Lo que es incomprensible es que sindicatos que luego se rasgan las vestiduras y auguran un apocalipsis por la privatización de la gestión sanitaria (que, por cierto, no es privatizar la prestación ni el derecho a la misma que sigue garantizándolo la administración pública), cuando hay una iniciativa positiva para mejorar el funcionamiento de la gestión pública pongan miles de trabas, impedimentos y críticas para mantener es estatus de "café para todos", e igualitarismo altamente desmotivante que existe en la gestión pública tradicional. Huyen como la peste y critican cualquier medida de evaluación singular del esfuerzo, implicación y consecución de objetivos. Reniegan de la meritocracia para seguir en el perfecto colectivismo igualitario.
Precisamente estos sindicatos nacidos en la administración pública y a las que tantas prebendas deben, deberían defender con uñas y dientes las medidas que haga una administración pública tratando de mejorar y defender la gestión pública sin recurrir a privatizar la gestión. Si esto no ocurre así y demuestran tan poca inteligencia para defender los que van a ser sus propios intereses entiendo perfectamente la situación en la que nos encontramos.
No son capaces de entender que sus totems: blindaje funcionarial a toda costa independientemente de la productividad y la implicación, igualitarismo salarial con las mismas premisas, se van a volver en contra inexorablemente condenando la extinción futura a la función pública en sectores como la sanidad y la educación, donde el funcionariado es opcional por principio y no potestativo como ocurre en los sectores de administración pública de autoridad y control. Esa lección la aprendieron hace tiempo los países anglosajones y nórdicos donde su función pública es mucho más flexible y moderna.
Aquí como en este caso seguimos tirando piedras contra el propio tejado de la función pública criticando las iniciativas innovadoras, eficientes y que además puedan suponer una mejora de la prestación al ciudadano a menor precio para todos nosotros, los contribuyentes.
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